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Cuentos de fútbol

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Valdano y el canon albiceleste (Maica Rivera)

Cuentos de fútbol (Alfaguara, 1995)

Cuentos de fútbol (Alfaguara, 1995)

Dejó escrito Vázquez Montalbán en las irónicas e inteligentes reflexiones aunadas en ‘Fútbol. Una religión en busca de un Dios’, que “gracias a los argentinos, el fútbol tiene Literatura y Filosofía, aunque a veces obtengan la colaboración de grandes escritores uruguayos como Benedetti o Galeano”. En este sentido, elogió los ‘Cuentos de fútbol’ (Alfaguara, 1995) publicados en España por Jorge Valdano contando con “autores de envergadura”, entre los que quiso mencionar a Bernardo Atxaga, Javier Marías, Bryce Echenique, Miguel Delibes, Eduardo Galeano, Augusto Roa Bastos, Mario Benedetti, Juan García Hortelano y Osvaldo Soriano, “por citar unas cuantas flores de un ramillete de Literatura con mayúscula”, y de cuya lectura dedujo que el fútbol había desempeñado una función importante en la educación sentimental de escritores latinoamericanos y españoles, pero que eran los latinoamericanos quienes más lejos habían llevado la relación fútbol-literatura”.

Director general del Real Madrid y encarnación más popular en España de lo dicho por Vázquez Montalbán de los argentinos como adaptadores del fútbol al territorio literario, Valdano explica que aquél fue un proyecto editorial de “éxito inesperado. Parecía extravagante la temática en aquel entonces, no había muchos escritores que hubieran puesto el fútbol en el centro de su reflexión y la mayor parte de los relatos fueron realizados por encargo. A aquel libro le siguieron los ‘Cuentos de fútbol 2’ (Alfaguara, 1998) con aportaciones como la de Francisco Umbral con ‘El saque de Cela”.

Valdano considera que fue precisamente Vázquez Montalbán “el primer escritor español que ayudó a eliminar los prejuicios entre el mundo literario y el del esférico, así como Juan Villoro lo hizo en México, Roberto Fontanarrosa en Argentina o Mario Benedetti en Uruguay. Él escribió unos artículos maravillosos en la revista ‘Triunfo’, cuando yo los leí al llegar a España el fútbol empezó a revelar para mí otra profundidad”.

Valdano confirma la incompatibilidad de caracteres demostrada tradicionalmente entre letras y balompié. “La misma desconfianza que el intelectual manifestaba antes hacia el mundo del fútbol la mostraba recíprocamente el mundo del fútbol hacia los intelectuales. Era dos universos rivales que se daban claramente la espalda”, como demuestra una reveladora anécdota de sus tiempos de jugador, cuando “un entrenador me prohibía leer en las concentraciones porque reía que eso me distraía. Durante siglos hicimos todo lo posible para ir alejándonos del ideal griego que intentaba armonizar cuerpo y mente”.

La dinámica que provocaba que escribir sobre el tema futbolístico sonara extraño y vergonzante “se empezó a romper”, asegura Valdano, “a finales del siglo pasado, y hoy, sin embargo, este hecho resulta más normal”, hasta el punto de que tal vez se corra ahora el riesgo contrario: el de una excesiva ‘intelectualización’ a través de las literaturas del balompié en un proceso que iría en contra de “la naturaleza emotiva del deporte en sí”.

Sobre los intelectuales que han desafiado abiertamente al fútbol, Valdano declara: “Tengo un libro dedicado por Gabriel García Márquez en el que me agradece un gol que marqué a Colombia porque contribuyó a la eliminación de la selección colombiana del Mundial de México, ya que entendía que su clasificación hubiese supuesto que lo hubiesen agobiado con un exceso de información futbolística”. Y, por supuesto, menciona a su compatriota Borges, quien “nunca entendió cómo una sociedad que había empezado jugando al ajedrez había terminado jugando al fútbol: lo veía como un claro signo de decadencia social”, y que encarnó como nadie el clásico desafío intelectual al fútbol con iniciativas como la de “organizar una conferencia sobre la inmortalidad a la misma hora que tenía lugar el debut argentino en el Mundial del 78”.

“Escribir ficción sobre fútbol”, concluye Valdano con un último apunte que parece precisamente un guiño a Borges, “es meter un juego en otro juego y eso presenta muchas dificultades: el fútbol es un misterio y resulta muy complejo recrearlo verdaderamente como tal sobre el papel”.

Maica Rivera. Revista ‘Leer’, nº 213, junio 2010
www.revistaleer.com
 
FUENTE DEL ARTÍCULO:
http://www.eltoledo.com/
LUIS CARDEÑA GALVEZ
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